«¿Cuál me dura más y cuál daña menos la uña?» es la pregunta que más nos hacen en la cabina de manicura. Aquí va la respuesta honesta, sin mitos.

Manicura semipermanente

Es esmalte de color que se cura con lámpara LED, en una capa fina muy parecida al esmalte tradicional. Aguanta entre 10 y 14 días con buen acabado. Es la opción más rápida de aplicar y de retirar, y la más discreta si te gusta cambiar de color a menudo.

Uñas de gel

Se aplican varias capas de gel que dan más cuerpo a la uña, además del color. Dura más que el semipermanente — hasta 2-3 semanas, o más con retoques — y es una buena opción si quieres algo de refuerzo sin llegar a la estructura de un acrílico.

Uñas acrílicas

Son la técnica con más estructura: se construye la uña con un polímero resistente, ideal para alargar la uña o reforzar una uña débil o muy corta. Es la que más aguanta a nivel de estructura, aunque el mantenimiento (rellenos cada 2-3 semanas según crece la uña natural) es imprescindible.

Entonces, ¿cuál daña menos la uña?

La clave no está tanto en la técnica como en cómo se retira. Ni el semipermanente ni el gel ni el acrílico deberían dañar la uña si se aplican y se retiran correctamente, con los productos y el tiempo adecuados. El daño real aparece cuando se despega el esmalte o el gel a la fuerza en casa, en vez de venir a que te lo retiremos nosotras. Nuestro consejo: sea cual sea la técnica que elijas, ven siempre a la retirada.